
La miss Universo también caga. Se sube la faldita, se baja el hilo en un meneo, y se sienta en el frío inodoro. Espera, siente y empuja. Puja y las líneas de expresión de su miradita de caramelo se arrugan mostrando sus futuras patas de gallo. Suelta por ahí un aliviado pedito que de un silbido fino acaba en un torrente con chorreo. Luego, siente un alivio, con un gran peso menos. Jala el papel higiénico de un lado, corta un pedazo y lo dobla y voltea para limpiarse el culo sin miramientos y con apuro. Revisa en el último papel que ya no quede huella; se pone en pie, se sube el calzón y se baja la faldita. Sale y, sin jalar la cadena ni lavarse las manos, continúa con la rueda de prensa ahí nomás en la puerta del baño.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario