ME acompañas
en todo momento estás ahí, aunque no me percate
te he visto volar tres calles mientras corría
por el malecón
a un metro mío,
a la altura de la rodilla
y en invierno el cuerpo caliente de agrados
las lágrimas se me caen con el cuerpo ampollado hirviente
puedo sustentar mi creencia
tu presencia, fe al mismo al cabo
aunque eso no quiere decir
que no me enoje
y dudo
mando a rabiar al infierno
también
trato de encariñarme con la gente
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