la sonrisa en el rostro
por eso tengo que inventármela cada día
todos los días
todo el día
todo el santo día
las chispitas acuáticas inundan la ventana
como gusano con la cuchilla entre dientes, observándome
por dentro
una sangrienta carcajada de burlas e ignorancia
cretina
Hoy mismo me desperté temprano
con pie derecho y aliento de perro
meo me lavo
tomo desayuno
salgo a trabajar
luego de las ocho horas (es un decir)
vuelvo a casa con el rostro
reflejado en la ventanilla
la ciudad iluminada
por las calles
el olor del tráfico en la luz roja
me persigno al pasar por la iglesia y en atención a las vírgenes
llego y como
me alimento
agradeciendo, claro, que no me falta nada, felizmente
y así, volviendo al espejo
con la última entrada al baño en la noche
ensayo también mi última sonrisa del día
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