
nuestros dioses fueron nuestros miedos y nuestra madre nuestra tierra. Éramos muchos, éramos iguales y, juntos, sabíamos compartir muy en grata armonía. No éramos tranquilitos, éramos terribles y sangrientos, y por nuestros dioses y nuestras madrecitas, hasta moríamos y matábamos. Fuímos grandes, hicimos cosas inmensas. Y nadie se moría por hambre, en el pasado.
Pero un mal destino hizo mella entre nuestros conflictos y barbudos de otros lares, tan tan lejanos, llegaron a apropiarse de nuestros suelos y nuestras vidas.Nos conquistaron. Y nos saquearon y nos bautizaron. Nos llenaron de infinitas culpas. Llegaron bravíos y ambiciosos, fanáticos totales, guerreros y ganadores, alzaban la copa con la emoción de purito oro, y nos mal llamaron indios (tal por desacertados cálculos como por despectivas diferencias). Vieron en nosotros ingenuos seres de leyendas no civilizadas y nos educaron, en su lengua, a cocacho, y duro todavía, porque somos tan necios peores que la mula. Nos desarraigaron de nuestras creencias, a empellones y puntapiés,
nos vistieron
a su usanza, nos encandilaron con su verbo florido e imperioso y se quedaron conviviendo con nosotros. Sus hábitos los acoplamos a nuestras costumbres y presumimos de nuestra nueva identidad, adorando a un único dios divino tan diferente y distinto como nuestras pieles.
a su usanza, nos encandilaron con su verbo florido e imperioso y se quedaron conviviendo con nosotros. Sus hábitos los acoplamos a nuestras costumbres y presumimos de nuestra nueva identidad, adorando a un único dios divino tan diferente y distinto como nuestras pieles. Y nos tomó tiempo alguno soportar nuestro apremio. Fue tarde
pero nos desligamos.
Y hasta nos sentimos libres y republicanos. Nos las agenciamos con nuevas empresas y picamos nuestros derroches. Los gobernantes pasan, alforjas llenas y sonrisas de pendencieros, mientras, nosotros, jodidos más que jodidos, sabemos de problemas pero no los solucionamos. Nos insultamos, en silencio, con la envidia en el apretón de dientes y en disimulo, nos pisamos el uno al otro solo por construir nuestro propio altar de cuchicheos y puritas exageraciones... y siendo todavía muy iguales en diferencias...
No hay comentarios.:
Publicar un comentario