
Ahora que los días son azules las hadas han bajado de visita. Vuelan como maripositas y plic tocan a alguno con la varita. Encantado. La noche azul, y la luna sus estrellas flotan sobre la mar. El sueño se vuelve realidad: colores, olores, hasta que lo que se toca es de verdad. Los párpados ya no pesan, la sonrisa como estancada, de oreja a oreja, y la mirada, como hechizada. Un sueño, un vuelo, y mi vida, ahora azul, bien gracias.
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