saltabas
o como cuando de lianas como pelos
largos y rebeldes
lacios
te dejabas resbalar
sin más
para caer nomás al río
caudaloso y con caimán
tú ganabas
por supuesto
siempre
destapabas las mandíbulas y los ahorcabas
ahogándolos en sus propias lágrimas de cocodrilo
y nadabas
entre pirañas anguilas y bufeos malcriados
nadabas
en tus ríos
porque siempre fuiste un campeón
olímpico y también del Marañón
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