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CONTROL DE LA CONTAMINACIÓN / CONSERVACIÓN DE LOS RECURSOS NATURALES

Como cuando uno se enferma, ¿qué es lo que hace? Identificar el malestar, ir al médico, hospital y cumplir con la prescripción recetada. De igual manera, la Tierra está enferma, ya lo sabemos, son tantos los que nos lo anuncian como profecías apocalípticas que algo debe de ser cierto. Al Gore nos mostró de manera incómoda la impactante realidad que asola al planeta en An inconvenient truth (2006), los de grimpís internacional (Greenpeace.org) cada cierto tiempo roban titulares para manifestarnos de algún latrocinio contra la naturaleza ya como causa perdida, actualmente también todos los congresos mundiales de líderes de gobierno incluyen en primer término en agenda qué hacer con el cambio climático y cómo preservar el medio ambiente, y en el país, recién se ha instaurado una nueva cartera ministerial, la de Medio Ambiente. Y si esto y otras cosas más nos revelan algunas personas, por algo será.
La naturaleza tiene otra forma de revelárnosla. Solo que más irracional quizás, más salvaje, sin marcha atrás. Los huracanes, por ejemplo, Charley (agosto, 2004), Frances (agosto 2004), Iván (septiembre, 2004), Katrina (agosto, 2005), Rita (septiembre, 2005), Wilma (octubre, 2005), Paloma (noviembre, 2008), no son todos, son solo los más devastadores de los últimos 4 años, tienen nombres hasta inocentes, y se sitúan alrededor de la misma área geográfica (centro y norte de América). La frase que nos cuenta que cada hora en la selva amazónica es devastada un área semejante a unos 600 estadios de fútbol ya hasta se ha vuelto trillada, pero es verdad que la industrialización, deforestación, intoxicación de lagos y ríos, la extinción de especies naturales silvestres, entre tantas otras malas consecuencias se está convirtiendo en una situación muy distinta al sueño por el que alguna vez luchó Chico Mendes en Brasil. Y sin ir muy lejos, en el Perú, ha disminuido la pesca de anchoveta y sardinas, existe una alta mortandad de cangrejos, choros, erizos, almejas, además por la aparición del gusano rosado de la India el cultivo de algodón se ha visto muy afectado, al igual que el mango y la disminución del rendimiento del limón por las altas temperaturas, que han ocasionado también deshielos de glaciares (Parstoruri, en el Callejón de Huaylas, dejó de ser un lugar predilecto para esquiadores, y ahora es un cerro), entre tantos más reveses que son noticia mínima en periódicos y muy de vez en cuando en televisión.

Control de la contaminación
Ya sabemos que la Tierra, único lugar donde vivimos, está enferma. ¿Qué se hace? Identificar las causas, porque los síntomas los conocemos muy bien, cada día escuchamos una nueva noticia sobre algún desorden de la naturaleza, o nos sentimos demasiado sofocados porque hace más calor de lo usual, y a la vez también por otro lado un frío intestino, y términos como calentamiento global, ecología o reciclar forman parte junto con Internet, transgénicos y producción en masa del vocabulario ciudadano. Es más, estos asuntos desde hace algunos años ya están siendo tomados en cuenta en la currícula escolar.
Entonces, a qué hospital acudir, donde qué doctor, qué receta aplicar. Solo la comunidad humana con las medicinas de la misma Tierra podemos tener la solución. La vida no está únicamente sobre la Tierra y ocupa partes de la tierra (biosfera). La misma Tierra, como un todo, se presenta como un microorganismo vivo*. Por eso siempre la metáfora de pulmones de la Tierra, como si ésta respirara cada año, inspirar y expirar en cámara lenta cada solsticio; y aunque la selva amazónica no sea necesariamente esos precisos pulmones, porque es autosuficiente sobre todo, y porque principalmente es un gran filtro de dióxido de carbono, necesario en la fotosíntesis, efecto invernadero, y si en el caso de que la Amazonía fuese totalmente deforestada, se lanzarían a la atmósfera cerca de 50.000 millones de toneladas de carbono por año. Los seres vivos no soportarían esas dimensiones y se daría una mortandad masiva de organismos vivos*. La Amazonía es el equilibrio perfecto de la Tierra. Pero se está perdiendo. Y no solo por allá, sino en todos lados. Solo que nuestra actitud de estar siempre sobre o por encima de todo, parece ser nuestra manera de ser civilizados, el dominar y someter (sin referencias políticas) nos ha conducido a nuestro propio sometimiento, y si se sigue con la misma indiferencia ahora sí puede ser apocalíptico este terrible asunto.
Porque no puede ser solo interés de otros, lujo de ricos o jefes de estado, sino necesidad de cada ciudadano. No es asunto de que la otra generación lo hará. De que otro país lo haga. De que otro lo haga y no yo. Claro, si no es mi barrio, mi parque, mi mar, por qué voy a hacer algo. Por supuesto, si no me afecta a mí, por qué me voy a interesar. Si otro vive junto al río contaminado y no yo. Pero ese río contaminado (que tal vez yo mismo contamino sin darme cuenta) es el mismo que me ofrece electricidad, el que me permite abrir el caño o jalar la cadena. Algo más, siempre pensamos que ya lo corregirán los expertos y políticos o que el problema no es tan grave, que todo es exageración.
Entonces por qué tantos resfríos, temibles gripes o infecciones intestinales; por decir las más cotidianas; porque también nos enteramos en las noticias de tuberculosis, fiebre amarilla, cólera o la enfermedad del sueño (que no solo es imaginación de García Márquez, también existe). Y además todos tenemos algún familiar, conocemos a alguien, escuchamos o nos enteramos por la televisión de algún personaje con cáncer.
La contaminación es la causa más sobresaliente de este gran problema. ¿Qué es? Sustancias dañinas para el ser viviente que se encuentran en el ambiente, y que se respira, se consume, se convive, y luego también causa la muerte. Aunque de algo se vaya a morir, nadie desea una película hollywoodense para un exterminio global. No es exageración, cincuenta años, cien años, no es mucho tampoco para que empiecen a suceder cosas terribles –porque eso anterior, esas noticias sensacionalistas, enfermedades o profecías de grupos organizados que no tienen nada que hacer no es nada aún, ni siquiera el comienzo. ¿Pero quién lo provoca? Nosotros mismos. Dejemos de lado, los humos y desperdicios de las grandes industrias, la deforestación amazónica y la extinción del tigre de bengala, que eso lo solucionen sí los políticos y grupos ecologistas. Nosotros contaminamos de otra manera, y no solo arrojando la basurita por la ventana. También, desperdiciando la electricidad y el agua, andando en autos descompuestos, el humo del escape de la gasolina, el petróleo y el gas, demasiado transporte vehicular, aire acondicionado, deforestación, la acumulación de basura, y por supuesto, también, y sobre todo, arrojando la basurita por la ventana, para que ésta después se vuele, se vaya con el polvo, nadie la recoge, y va a parar al mar, al río, a la puerta de la casa, y uno cuando la ve, no se agacha para recoger, sino se lo empuja nomás, para que otro lo recoja, no yo.

Conservación de los recursos naturales
El astronauta Russel Scheickhart cuenta al retornar a la Tierra:
“Vista desde fuera, la Tierra es tan pequeña y frágil, una preciosa mancha pequeñita que puedes tapar con tu pulgar. Todo lo que significa para ti, toda la historia, el arte, el nacer, la muerte, el amor, la alegría y las lágrimas, todo eso está en aquel pequeño punto azul y blanco que puedes tapar con tu pulgar. A partir de aquella perspectiva se comprende que todo haya cambiado, que empiece a existir algo nuevo, que la relación ya no sea la misma de antes”.
La relación es Tierra y Humanidad como una única identidad. Porque el hombre no solo anda sobre la Tierra perteneciendo a un mundo o a otro, es el hijo o ciudadano de la Tierra, es más, es la Tierra misma, la vida que le otorga vida a la Tierra. Estamos asociados indisolublemente, y por ende al mismo destino, que es el de uno a la vez. Nuestra interrelación y ligazón nos crea una necesidad mutua para (co)existir, aunque cada uno complace su libertad relativa y tiene sentido y valía por sí mismo. Por ello, por este común (o comunal) origen e interrelación es que tenemos todos un destino común en un futuro siempre en apertura igualmente común. Es dentro de ese futuro común donde se debe situar el destino personal de cada ser, ya que cada ser no se entiende por sí mismo sin el ecosistema, sin las demás especies en interacción con él y sin los demás individuos de la misma especie*.
Entonces, si ya sabemos que existe un problema, si ya sabemos cuáles son los problemas, y cómo los producimos y el impacto que causa en nosotros en efecto boomerang (de nosotros a la Tierra y de la Tierra –porque no lo soporta más- a nosotros), ¿qué hacemos? Parecería y hasta suena repetitivo (felizmente una de las maneras de aprendizaje es también por repetición), pero en la conservación de los recursos naturales se halla la única solución, porque el asunto deriva de lo que le hacemos a esos recursos naturales, en cómo lo tratamos, aunque nos veamos o nos sintamos muy urbanos y civilizados.
Según investigaciones se presume que durante la Edad Moderna (XVI-XVII) se extinguía una especie natural cada decenio, luego, al inicio de la Edad Contemporánea (XIX-XX), una especie por año, y desde los noventa del siglo pasado una por día. Con el ritmo de este nuevo milenio, puede ser una por hora. Aunque por supuesto, las investigaciones también dan a conocer un número aproximado entre los diez y los cien millones de especies de vida, de los cuales se pueden tener registrados unos cuantos millones solamente. Pero, ¿esperamos a tomar el tiempo para ir descontando? Quizás la siguiente especie puede ser la humana.
No, no es cierto. Pero así parezca también iterativo y suene a manual de autoayuda, siempre se recomienda tener en mente (porque es necesario):
+ Reciclar. Usar doble vez, triple, más si se puede, voltear, aunque parezca exagerado o maniático, no se habla del ph tampoco, puede ser cualquier papel, bolsa plástica, cartón…
+ No gastar más de lo debido. No solo dinero, aunque es básico también en este mundo moderno y civilizado, sino electricidad, apagar la luz de esa habitación donde no hay nadie, la computadora que nadie está utilizando (las laptop pueden usarse desenchufadas por momentos y funcionar con batería), menos pilas, cerrar el caño mientras nos enjabonamos, afeitamos, cepillamos los dientes, utilizar solo un vaso con agua nomás también para la cepillada… y esto es ahorro sobre todo en los bolsillos.
+ Respetar nuestro entorno. Ya sabemos el dicho corriente de no escupas al cielo… No es que la naturaleza se vengue de nosotros y quiera causar calamidades, origine enfermedades, muertes, es que simplemente ya no puede aguantar más todo lo que le hacemos। Y eso se revierte, se nos devuelve। Y qué tal si nos cuidamos en clasificar un ratito nuestra basura, no ir arrojándola por ahí porque se ve feo y después decimos por qué anda así nuestra ciudad y no queremos entender, pues, porque siempre es el otro। Empiezo por mí ahora। Nunca es tarde. Empiezo yo. De repente ya no jalo la cadena vez que voy al baño, espero a que se llene de líquido unas veces, el aroma ya me indicara cuándo es momento.
+ Sensibilidad. La mejor campaña publicitaria de solución es la sensibilidad, la conciencia de que existe un problema y hay que solucionarlo porque sino no hay otra. La concientización comienza por uno, empieza por casa, en el centro de estudio, en el trabajo, en comunidad. Acá vale la frase mosquetera de uno para todos y todos para uno, añadiendo, en no mirar qué no hace el otro, más bien, enseñar, el mejor aprendizaje se da con el ejemplo. Se incide también en el hecho de saber lo que consumimos, interesarnos por saber qué estamos comprando, no nos cuesta mayor tiempo (sí nos otorga más vida) leer un segundo esas indicaciones traseras que por algo se adscriben en los productos del supermercado, conciencia medioambiental, pública, personal, sobre todo, familiar.


Citas
* Boff: Ecología (1997).

Bibliografía
Boff, Leonardo. Ecología: grito de la Tierra, grito de los pobres. Valladolid: Trotta, 1997. 282 p.
Carrera, Joan & González Faus, José I. Horizonte Kyoto. El problema ecológico. Barcelona: 2005. 32 p.
Rojas, Eduardo. Desafíos de un continente urbano. Washington DC: Banco Interamericano de Desarrollo, 2004.
www
.conam.gob.pe
http://www.ecologiaverde.com/
http://www.fespinal.com/
http://www.greenpeace.org/
http://www.peruecologico.com.pe/
www.pucp.edu.pe/climadecambios.com
www.verdadincomoda.net
http://www.worldwatchinstitute.org/
Davis Guggenheim: An inconvenient truth (2006). Con Al Gore.

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