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CINCO SEGUNDOS

Un amanecer de puerto provinciano en un respiro. Una imagen de las infinitas que la mente engendra. Para bien o para mal. Pero así es la vida. No como nos la muestran los poetas. Aunque qué se le puede hacer si sí es como ellos la entienden. Nacer y morir, quizás dirán algunos. Cuando el wake up viene con un leve bostezo. Y el tiempo no se detiene porque es un antipático que no desea hacerlo. Tic Tac Tic Tac Tic. Lees y relees y aún no entiendes ni michi. Será porque juegas al michi fuera de tu cabeza. ¡¿Qué?! ¿En un papel escolar? ¡¿Qué, aspa y círculo?! Parece que te estoy cagando el cerebro. Don’t worry!!! Be happy (con voz de dibujo animado). Don Uorri es un tipo que siempre anda bi-japi, o sea dos veces feliz. Y yo más bien soy el que me cago el cerebelo en un tres en raya. Igual a las rayas blancas –sí, blancas blanquísimas- de una carretera. Donde las llantas (o neumáticos para otros) dan como mierda de vueltas. ¡¿Cómo dijo que dijo?! Ud. ha dicho una mala palabra, niño. Al rincón quita calzón, como dijo el célebre don Ricardo Palma. Y ya ve, le quemaron su biblioteca, profe. Como mierda de libros tenía. No, Ud. no vaya al rincón. No existen malas palabras, porque acaso Ud. cree que existan buenas palabras, o muy buenas palabras quizás. Chesumare’, y a mí por qué sí. Porque la mañana ya empezó y te toca levantarte, tienes deberes. Aunque no sean los heroicos y sagrados deberes que haya que cumplir hasta quemar el último cartucho. Pero Ud. sabe, si no los cumplo quién me va a recordar. Después dirán y este viejito qué mierda hace peleando. Por la patria, profe. Sí, ya sé; pero qué es la patria. La blanquirroja (con vocecita de niño esperanzador). La misma que usan esos huevonazos en cada partido y siempre pierden. Si no es más que perder el tiempo. Tic Tac Tic Tac Tic. Parado, esperando una combi. Las del terror, no? Las que gritan a voz en cuello todo Javier Prado, Trebol, Musa. Con el Meneíto, El arbolito y La magia de tus quince años; ah, y también, Le cortaron la cosa. ¡¿Qué cosa?! Calla cabroemierda a ti no te levanto. Sí, huevón, y el fin de semana no dices lo mismo. Sube, sube, mamacita, me dices. Bien que sabes que soy papito. El papito de ocho hijos que tiene que levantarse a las cinco de la mañana para ir a chambear, el mismo que tiene que llevar el combo a la mesa. El que quiere que sus hijos sean todos unos profesionales. Por eso salgo de madrugada a pescar, antes que cante el gallo. El pescao etá bien freco’, caserita. Pero a cuánto me dejas el kilo, nero’. Quiero una buena bolsa pa’ toda la gentita que nos vamos de campamento. Bien red tiene que ser, pa’ así llevarte unos falsitos, pues. ¡¡Falsos, falsos?! Jefe, si estos son verídicos, importados de los yunaites eirlains. Donde da gusto viajar. Escuchando Radio Programas para enterarse de todas las noticias mientras uno va a trabajar. Y aunque estos jalen como mierda uno siempre llega durazo a la chamba. Tic Tac Tic Tac Tic. Trabajo, trabajo y más trabajo. Tic Tac Tic Tac Tic. Rutina aburrida: sí. Tic Tac Tic Tac Tic.
Y toda una mañana entre ollas y sartenes. Y para qué, ah. Para que todo vaya adentro en unos cuantos segundos. Tic Tac Tic Tac Tic. Y el resto del tiempo en qué. En chismes y más chismes. Que la Cecilia y el Diego, que en la novela José Antonio, José Antonio por qué me dejaste aquí. Cuando te vuelva a encontrar que sea junio y garúe (Chabuca Granda). Con una lluvia insípidamente limeña. Pero atormentadora de resfríos húmedos y somnolientos. Donde la basura pulula más que las gotas de rocío. Como deberes escolares y siestas pestañosamente seniles. Y siempre a trote de caballo de paso con bastón. Caminando por ahí, por la acera o por la pista. En busca de trabajo. Con algún periódico dominical bajo el sobaco y es que no hay chamba, señor. La situación se pone cada vez más fea. Acabo de salir de prisión y todos me cierran las puertas. Estoy seguro que no le va a ser ni más pobre ni más rico. Tic Tac Tic Tac Tic. Chucha, mi billetera. Tic Tac Tic Tac Tic. La radio número uno en todo el Perú (¡¡¡a todo volumen!!!, y con voz de dj pacharaco). Tic Tac Tic Tac Tic. Te he dicho que no tengo plata, dile a tu papá. No jodas, estoy con las justas; dile a tu mamá. Mamaaaaaaaaaaaaá, Papaaaaaaaaaaá. Y qué se le puede hacer si así es la chamba. Y encima, después del sobretiempo tengo que ir a otra chambita, rapidito nomás. Tic Tac Tic Tac Tic. ¿Entiendes ya algo? Yo igual, mismo chiquillo de nido aprendiendo a sumar. Uno, dos, tres, cuatro, cinco. Solo cinco dedos en cada mano. Uno, dos, tres, cuatro y cinco. ¡Diez, señorita! Sí, sí. Todo está a la mano. Es cuestión de razonar un poquito, nada más. Pensar un poco, pues. No seas vago también. Todo el santo día tirado en la cama. Sin hacer nada. Solo escuchando música y viendo la televisión. La puta del sistema, como decía una canción subterránea. Pero, ¿cuál sistema? Mejor dicho, ¿qué es el sistema? Yo solo sé que nada sé, dijo Sócrates. El tipo que hace poco lo han atrapado por terruco. A esos conchesumadres deberían matarlos a toditos. Mis viejos murieron en Tarata. Solo fueron unos cuantos segundos. Tic Tac Tic Tac Tic. ¡Pum! Reconcha de su madre. Cochebomba. Y todavía era mi carrito, jefe. Yo hacía taxi. Un taxi driver pero sin Robert De Niro en el volante, y mirándote por el retrovisor. Pero los bolsillos andaban huecos. Así que caballero nomás, tendremos que recursearnos unas carteras por algún paradero de ómnibus. Porque ni cagando me voy a morir de hambre. Y claro, hay que sacar algo también pa’l vicio, pe. Porque chqequea, ya se hace de noche y mi estómago suena hasta con eco.
Tic Tac Tic Tac Tic. Es la hora Inca Kola (con fondo de jingle de radio AM). Pero ya es PM. O sea Post Meridian, y no Puta Madre. Aunque no caería mal, no? Porque los segundos avanzan. O quizás retroceden. Pero así como avanzan o retroceden mi cerebro se encuentra igual. Todo está igual, puta madre. Siempre la misma huevada. Parece como si no se entendiera. Pero bien que se entiende. Y no se toma importancia. Puta su madre. Bulla afuera. ¿Y bulla adentro? Tic Tac Tic Tac Tic. Locura dirán muchos. Locura, sexo y violencia, añadiría yo. Porque fíjese nomás en los noticieros. O en las novelas. Sin contar ya con las películas hollywoodenses. Porque de eso uno ya sabe demasiado cómo son. Y hablar siempre lo mismo es una redundancia. Y la redundancia es sobra o excesiva abundancia de una cosa (diccionario Rances). Y redundante es… ‘tamare por qué michi tendrá que estudiar esto para un examen. Y todavía uno de conciencia para todos los feligreses. Que felices como enamorados ven pasar una estrella fugaz. Pero con los colores de un televisor. En los noticieros. En la telenovelas que ya no son las de José Antonio José Antonio, sino más bien las de Joao y Malú. Esas de Save the World. We are the children. Niños, ya a la cama. Y los chicos se dan un último beso a escondidas. Escondiéndose quizás de la policía que los venían persiguiendo en la oscuridad. Corriendo sin cesar por las calles alborotadas. Donde solo se ven bocanadas de humos nocturnos. Y a veces también un roncito tomándose en cámara lenta. Very slowly. Como cuando cae una hoja a comienzos de la primavera. ¿Y cuántas primaveras tiene usted? Tic Tac Tic Tac Tic. Altibajos. Bajialtos. Qué sé yo. Como un grillo a través de una recta, puede ser. Pero enfocado desde arriba. Tic Tac Tic Tac Tic. Le gustaría continuar en el juego. ¿Juego? ¿De nuevo el michi? Pero si no manyo ni michi. Te jodí, yo sí. Y me da igual que no comprendas o no quieras comprender. Pero te tengo que preguntar. Tic Tac Tic Tac Tic. Sí o No. Un redoble de tambores por favor para darle mayor emoción…

… y qué hay en los puntos sucesivos yo no sé o tal vez sí lo sé y entonces ya sé que algo sé entre todo lo que no sé pero por si acaso una persignadita como en la primera comunión para darse fuerzas ya no sé de qué o quizás sea por todas las dudas que no son verdaderas porque la verdad no la hallo no sé dónde no sé cómo no sé cuál no sé qué cosas más buscar porque no sé en definitiva qué indagar en todo el cerebro ignoto de mil y una ideas que pelean contra los cinco segundos de infortunio o salvedad mientras se dibuja un garabato y se grita casi casi como si se hubiese ganado la lotería con los bolos que salen de esa cuasi esfera hacia la superficie alucinante de un cerebelo donde las ideas se pelean entre sí por salir primero yo primero yo empujándose una a otra solo logra salir una al azar que se toma para el susto de las abuelitas que siempre lo guardan encima de su comodín junto al Corazón de María y al Cristo crucificado que ruega por nosotros por favor porque este huevón ya se mató…
… y la respuesta ezzzzzzzzz (con voz de animador con sueño): Sí, como el eco de un disparo entre las montañas.

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