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TODO SOBRE MI MADRE (pero en versión un poco más crudita para la literatura)


- Sabes todo lo que ama una madre. Sabes todo lo que puede hacer una madre por su hijo. Ah? Lo sabes? No, no lo sabes. ¿Qué chucha vas a saberlo? Hasta cacha huevón, hasta cacha



- Fallos…
- Toma
- Chequea chequea, huevón
(silencio y entre sombras, angustiado)
- Fósforos…
- Toma
- Rómpelos, pues, huevón, rómpelos
- Toma
- Fuego…
- Yo la prendo
- No, yo la prendo
- Yo tengo los fósforos
- Y yo la tola…
- Quémala y dos toques dos toques, está bien


- Qué has dicho reconchatumadre, tranquilo nomás o te rompo la jeta a patadas. Ya, déjate de huevadas imbécil de mierda y en el acto arráncate de acá antes que me ponga bravo y te saque tu puta madre. Ya, quítate nomás de una vez conchetumare que no aviso dos veces, ah. Ya


- Tu madre es una puta, tú eres un hijoeputa y todavía te la das de bacancito. Tremendo cholito de mierda ahí. Seguro de repente eres ya un pandillerito de esos, no? No sería raro, pues. Tu pobre madre atendiendo a camioneros apestosos, lavando ropa ajena, y para qué, para que su único hijito, que se la da de bacancito y forajido, listo ya pa maleante o terruco


- Por qué no mejor paso un ratito solamente
- No, mi hijo está dentro durmiendo
- No hacemos bulla, te lo juro, vamos, un ratito nomás, una remojadita y listo
- No, te he dicho que no; mejor otro día
- Entonces, por qué no vamos al pampón de la vuelta; ah, cholita?
- No; estoy muy cansada; mejor en otra ocasión
- Vamos pues mamacita, estoy al palo y no me quiero quedar con el taco. Aunque sea una mamadita. Aquí, en la puerta, está oscuro y no se lo ve a nadies a estas horas; ah, sí? Ahí está, de paso te cancelo lo de la última vez, vamos qué dices, cholita; sí?
- Mejor porque no usas tu mano y así ya no gastas más dinero. Perdón, pero voy a cerrar la puerta. Chau, nos vemos. Hasta mañana


- Padrino, Ud. ha estado con mi mamá alguna vez?
- ¡¿Cómo?! ¿No te entiendo?
- Si Ud. ha tenido relaciones con ella alguna vez, si se la ha cachado, si se la ha tirado; no se haga pues padrino!
- ¡¿Cómo?! ¡¿Qué dices muchacho del demonio?! ¡Su madre es una santa!
- No me venga con huevadas pues padrino, que ya me la quiere canonizar también Ud.


- Disculpe, señora. Podría hablar con Ud. un momentito por favor
- Sí, qué desea
- Quisiera que fuese en privado; mejor
- Sí, claro –Negra, puedes atender la mesa, por favor- Por aquí, sígame, detrás de la cocina –(a la pasada, el cocinero, en una distraída, le sujeta la muñeca con fuerza y la mira con dureza) Espero que no vayas a contar nada, no? (mira la policía, le tiemblan sus parpadeos; ella lo nota en su actitud, en lo apretada de su muñeca). Acaso crees que voy corriendo a la comisaría como mariquita a la primera paliza. Suéltame, tarado (y se zafa, y también lo mira con dureza, con fiereza)- Por aquí, por favor, adelante


- Puta de mierda. Eso es lo que es tu vieja
- ¿Qué has dicho conchadetumadre?
- Que tu vieja es una puta, se mueve rico, cacha riquísimo y tú eres un bastardo hijo de la gran puta
- Te cagaste conchetumare -)de frente una patada en los huevos, el grito asfixiado, un rodillazo en la cara, de culo, al suelo, y entonces como mierda de patadones por todo el cuerpo, con punta, con empeine, un lleno de golpes, un lleno de sangre, el rostro reventado, enfurecido, rabiosos, con odio, como loco, ya, ya, compare, ya, pim y otro puntazo, en la barbilla, ya, ya, compare, ya vámonos ya, totalmente agitado, como un toro, media vuelta ya y en un descuido pum conchesumadre, un zapatazo en la boca, el diente volando, ya vámonos, ya, puta madre. Una sirena y la policía)
- Corre huevón corre. Los tombos, los tombos


- A veces también quisiera ganarme la lotería, dejar de ser pobre y poder resolver todos los problemas
- El dinero no siempre resuelve los problemas
- Sí, ya lo sé. Pero así aunque sea mi mamá no tendría que estar cobrando cada vez que quisiera tirar


- Mamá, y por qué nunca te casaste con mi papá
- Porque nunca supe quién fue


- Padrino, y qué tal era mi mamá de chiquilla; ah?
- Hermosa, sobrino, hermosa. Era un bombón. Todo el barrio se moría por estar con ella
- Y Ud., padrino?
- Nosotros siempre hemos sido como hermanos. Jamás se me ha ocurrido por la cabeza tamaña idea.
- De verdad, padrino? Porque he visto unas fotos que mi mamá guarda de cuando era joven y en todas sale con unos chorcitos que uy padrino, que si no fuese mi viejita, ya me habría metido un pajazo
- ¡Qué dices muchacho de porquería, es tu madre!
- Está bien, pues, padrino, pero también soy hombre y no soy ningún ciego tampoco. Bien que lo he visto comiéndosela con la mirada cada vez que ella se agacha para recoger algo o cuando lava la ropa en polito y sin sostén, bien que se le van los ojos ahí. No se haga el cojudo conmigo pues, padrino


- Te queda otra?
- No, ya no ya. Ésta es la última
- Tamare, ¡Y ahora! ¿Tienes plata?
- No, ya nada tampoco ¿Y tú?
- No, yo tampoco
- Putamare, y quedan dos fallitos todavía
- Guárdalos, guárdalos. No los prendas todavía. Vamos a buscar a alguien por ahí


- Hijito, vamos a misa para que seas un niñito bueno. Todo un angelito de Dios
- mamita, y tú que siempre vas a misa los domingos y me haces rezar todas las noches antes de dormir, también eres un angelito para Dios?


- ¿Y cuánto cobras?
- Eso depende
- ¿De qué depende?
- Depende de qué es lo que desee, pues
- Toda la noche
- No, toda la noche no. Hace tiempo que dejé de trabajar de noche
- ¿Y por qué?
- Porque tengo un hijo
- Bebe todavía?
- No, ya está bien grandecito
- Entonces eso no es impedimento. Tú bien dices que ya está bien grandecito, no? Acaso no sabe cuidarse solo
- Sí, pero es cuestión de Principios
- No sabía que una puta tuviese principios
- Sí, y también tenemos religión y un gran corazón


- Mamá, ¿alguna vez te has enamorado?
-
- Mamaaaaaaá
- (y ella, lavando la ropa, de espaldas)
- ¡Mamaaaaá!
- Ah… perdón… querido… si… ¿qué dices?
- Te preguntaba si alguna vez te has enamorado
- Ah… éste… sí, claro querido claro
- ¿Y cómo era él?
- Ah… un hombre pues… todo un gran hombre, claro
- Sí, ya sé que tuvo que haber sido un hombre pero, ¿y cómo era él, quién era él, hace cuánto fue?
- Ufff… fue hace mucho tiempo
- ¿Allá en el norte?
- Sí… Allá en mi pueblo
- ¿Y cómo era? ¿Cómo se llamaba?
- Era muy guapo: alto, buenmozo. También muy fuerte… Y siempre guardaba un chupete en el bolsillo para invitarme… Siempre vestía de saco y corbata
- ¿Y cómo se llamaba?
- ¿Cómo se llamaba?... Ah, este… no recuerdo
- Pero no dices que lo amabas ¿Cómo no vas recordar su nombre?
- Sí, lo amé mucho, pero así es la vida, pues. Los hombres y los nombres se terminan olvidando
- ¿Y fue tu primer amor?
- Sí, el primero y el último


- Sí, pues. Dicen que el primer amor es así, no? Intenso y muy recordado
- Y Ud. alguna vez se ha enamorado, padrino?
- Ah, qué –(un tartamudeo)- Sí, pues, sobrino, cómo no, quién no se ha enamorado alguna vez, no?
- Sí, pues, no? –(un pequeñísimo silencio)- Y ahora, padrino ¿Está enamorado de alguien?
- Ah… qué… no, sobrino, yo ya estoy muy viejo para esos avatares, no, yo, ya no
- Bah, padrino, si mi mamá todavía levanta, Ud. por qué ya no
- Muchacho del diablo –(pero complaciente, sonriendo ya)- Tienes mucha razón, todavía estoy fuerte. No creas tampoco que ya no levanto nada, que no arrojo el taco como se dice. Ja, sobrino, carajo. De vez en cuando yo también me levanto mis pollitas. Qué tú crees, ah. A mí me gustan las jovencitas…
- Ah, chibolero me había resultado Ud. padrino
- Ja, no, no tan chiquillas tampoco. Yo te hablo de muchachas de veinte, veintitantos. De esas que ya saben muy bien lo que hacen. A mí no me gusta estar enseñando nada. No, pues, conmigo no va eso. A mí me gustan las que ya saben muy bien comer con sus dos manos y hasta con sus pies, también
- Ja, ese padrino, carajo. Todo un cacherito me había resultado


- Mamá ¿Tú crees que mi padrino sea maricón?
- ¿Qué? Por qué lo preguntas
- No sé, será que nunca lo he visto con una mujer
- Ja, no, querido. Lo que pasa es que tu padrino es una rara especie en extinción. Tu padrino es todo un caballero
- Ahhh, entonces mi padrino es pura manuela nomás


- Queda trago?
- No, ya no
- Tamare, estoy secazo
- Y ahora?
- Habrá que buscar a alguien por ahí, a alguien a quien poner


- Padrino, y cómo conoció a mi mamá?
- AH, a tu madre la conozco desde que era mocosita, desde que vino a Lima con un tío suyo y se mudaron a la quinta donde vivía, ahí por el Mercado Central. Yo por esa época era joven y vivía con mi abuela a la que tenía que mantener. Éramos muy pobres, todos ahí éramos muy pobres, y tu madre vivía en un huequito del solar ahí con el tío que te digo
- Y Ud. qué hacía en esa época? En qué trabajaba?
- En el mercado, pelaba pollos
- Y mi mamá trabajaba? Y el tío qué hacía?
- Esteeeee… tu mama… era todavía muy niña, pero ya ayudaba en los puestos de comida
- Y el tío? En qué trabajaba?
- Mmmmm… no sé bien en qué trabajaba… pero salía todas las noches bien enternado
- Y qué pasó con él?
- Murió al poco tiempo nomás
- Y de qué murió?
- No sé bien de qué habría juerto. Unos dicen que nunca más se apareció por la quinta y la dejó solita a tu madre, otros que lo atropelló el tranvía, y algunos hasta dicen que lo asesinaron a golpes. Lo cierto es que desapareció de la vida de tu mamita


- Sí, es que el agua estaba rehaladota y ahí en el río es descampado y corre mucho viento de noche
- Pero madrecita, si tienes muchos frío, podemos acostarnos juntitos para que nos entre el calorcito; si quieres?


- Tengo un plan
- Cuál?
- Ven, tú sígueme nomás


- Y qué pasó con mi mamá? Con quién se fue a vivir? Qué pasó con ella?
- Tu madre se vino a vivir con nosotros. Te he dicho que siempre hemos sido muy pobres, pero nunca desnaturalizados. Dormíamos en la misma cama los tres juntos y comíamos siempre lo mismo porque nunca la plata alcanzaba para algo más
- Y, padrino, ahí que mi mamá estaba siempre a su lado, nunca se le paró, nunca se le ocurrió: la manito aunque sea…
- Muchacho de porquería… Con tui madre siempre hemos sido como hermanos


- A ver oficial –(en un susurro)- Rinda sus armas y muéstreme su artillería más pesada que me muero por comerme toda una autoridad esta noche –(lamiéndole una oreja, totalmente excitada, cogiéndole los huevos)
- Siempre eres así de precipitada con todos tus clientes
- No, a algunos siempre antes se las lavo y luego les acomodo el condón, pero cuando veo unos enormes zapatos de charol y un gran bulto en el uniforme no me aguantan más las ganas y me mojo –(exactamente arrecha)
- No te preocupes que voy a hacer que te mojes tolitita la noche –(en acción)
- Ay, jefecito, con ese atrevimiento y esa entrega, a partir del segundo ya va por cuenta de la casa, y no se preocupe que la casa sabe muy bien comportarse a las alturas del conflicto –(explícitamente entregada)


- Yo solo me entrego a Dios y a ti –(pero por dentro pensando también seguramente en el placer, y entonces los malos pensamientos y los ricos pensamientos que son también los mismos a la vez y por eso siempre su única contradicción, aflicción, es una gran creyente, ferviente creyente, pero la carne también es rica, tirar es muy rico y se queda en silencio, haciendo sus cosas, fregando la ropa por ejemplo)
- (la recuerda mirándola siempre en sus cosas: ahogando un polo, refregando la tela, alzándolo al aire y volviendo a sumergirlo en la batea, descalza, unas gruesas piernas, una falda sobre las rodillas, un culo ancho, una ceñida cintura y tras el bividí, unos senos amplios y en medio un cristo crucificado colgando de una cadenita)


- Perra de mierda, eso es lo que res, una perra de mierda. Cómo te gusta el huevo, no?
- Sí, me encanta, lástima que tú no los tengas
- ¿Qué has dicho malnacida?
- Que res poco hombre y que yo contigo no me queda más que fingir –(soberbia y empinada)
- (un zumbido en la mano por el aire y entonces todo un tremendo cachetadón y ella en el suelo) Conchetumadre (entre dientes y furioso, envalentonado pero con el ego por los suelos)
- Te cagaste maricón, ahora sí te cagaste –(arrodillada y con una sobándose el golpe y con la otra apoyándose para levantarse)


- Señora, su hijo se encuentra detenido en la comisaría de…
- ¡¿Qué?! ¿Mi hijo qué?
- No se alarme, por favor…
- ¡¿Qué?! Me viene a decir que mi hijo se encuentra en la cárcel y encima me dice que no me preocupe. ¿Ud. tiene hijos, oficial?
- Señora, por favor
- ¡¿Dónde está? ¿Dónde está mi hijo? ¿Dónde está mi niño?!
- Señora, por favor, baje la voz
- ¡Dónde está mi hijo! –(ya sin fuerzas, en gritos desesperados)- ¡Dónde está mi niño, dónde está mi niño!!! –(y las lágrimas, por los suelos)


- Chequea chequea tú nomás
- Ya, pero qué quieres que mira
- Chequea tú nomás chequea. Y ssshhhhh, silencio


- Te puedo llamar tío?
- Sí, claro, mi amor, me encantaría
- Entonces, está bien, tío


- A ver pues huevón y ahora qué dices, ah?


- Ufff, qué rico
- Sí, qué rico –(satisfecha, un acomodo bocarriba, a su lado, acariciándose sus propios pendejos con lechada)- Tienes un cigarrillo?
- Sí –(media vuelta a un costado, un tanteo con su zurda, al suelo, el revólver, los pantalones, los bolsillos, la cajetilla, los zapatos de charol, los fósforos: una prendida y una profunda pitada)- Toma


- ¿Qué es?
- Nunca habías visto algo así?
- No, nunca. Ni así ni algo parecido
- En serio?
- Sí, en serio, se lo juro
- No te creo
- En verdacito
- Bueno, pues ya que es tu primera vez te voy a dar el honor de que lo toques. No te preocupes, no muerde
- Sí, pero...
- Vamos, toca nomás, no tengas miedo
- Yo no tengo miedo –(y la manito tentosa, despacito, se acerca, y lo toca)- Uy –(un sustito)- ¡Se agranda! –(sorprendidita, emocionada, curiosita)
- Ja, sí, se agranda. Si lo acaricias y lo sabes tocar con mucho cariño se agranda mucho mucho hasta que sale disparado para arriba un chorrazo de leche muy cremosa
- En serio? De verdad?
- Sí, en verdad ¿Cuándo tu tío que tanto te quiere te ha engañado; ah? ¿Cuándo? Intenta nomás para que veas, madrecita. Acaríciame con mucho cariño y piensa que es tu rico chupetito
- A ver...


- Y cuándo la abuela murió, qué pasó?
-
- Mamaaaaaá
- Ah?... si... perdón, cariño. Solo que me quedé pensando. Sí, qué decías?
- Que qué pasó cuando la abuela murió. Tú y tu tío, qué hicieron?


- Mira ve mamita. Te paras en la esquina y esperas hasta que te consiga un caballero para que le enseñes lo que hemos estado practicando. No te preocupes, que no te van a hacer nada malo, porque sino para eso está tu tío: para protegerte
- Gracias, tío


- Qué tanto pues quieres saber. Cómo me saco el ancho para darte qué comer, educarte, y que te vistas muy bonito? Ah?


- Cuando falleció mi mama el tío ya no tenía dinero. Por los gastos que había tenido por el entierro. La casita donde vivíamos estaba hipotecada y la perdimos. Mi tío decía entonces que tenía unos terrenitos acá en Lima y una gente que le debía algo de dinero. Y pues como yo era chiquilla, no tenía a ninguna familia quien me atendiera, y como me había acostumbrado ya a mi tío, pues me vine con él
- Y qué tal, mamá? Les fue bien?
- Al principio mi tío me llevaba a conocer la ciudad y a comer pollo a la brasa. Luego, se puso a buscar trabajo pero no conseguía, una persona de su categoría no podía tener cualquier empleo, me decía siempre; la gente que le debía dinero nunca le llegaron a pagar y los terrenos que decía que tenía los habían invadido y ya no pudo hacer nada. Entonces lo veía triste, preocupado, conmigo nomás creo se lograba relajar enseñándome algunas cosas; fue perdiendo poco a poco sus proyectos, sus algunas esperanzas, y por eso creo me puse yo a trabajar
- Y de qué trabajabas mamá?
- Ah?... Cómo?... Cuidando ancianos


- Creo que es el momento adecuado para decirte algo que te servirá para comprender un poco mejor a tu mamá. Ya tienes la edad suficiente para entender las ansias y la curiosidad por descubrir...
- Ya, padrino, ya, al grano nomás
- A tu madre la violaron


- ¿Qué me juzgas?


- Me puede decir por qué está encerrado mi hijo, oficial –(ya en camino a la comandancia, ya un poquito más serena)
- Por posesión ilícita de drogas y por haber asesinado a un joven a puros golpes, señora


- Conchetumare, dame todo lo que tienes
- (asustado, revolviendo sus bolsillos, intimidado, entre sombras, pero tratando de mirarlo a la cara, de reconocerlo:)- Yo te conozco
- ¿Qué dices? Saca, mierda
- Sí, yo te conozco. Tu madre es la mesera del terminal, la que lava ropa y la que cobra por tirar...


- Me estás gustando mucho –(pisa el pucho en el cenicero y se voltea para acomodarse en su encima, enredando sus manos sobre su pelo en pecho)
- Te estoy gustando o te está gustando mucho, ¿cómo es? –(se ríe y le soba su trasero con hartas ganas, le introduce algunos dedos)
- También –(se deja llevar, presta a entregarse en susurros)- Me gusta que me acaricies así, que me amases


- Y a Ud. Cómo lo atraparon, padrino?
- Con las manos en la masa, sobrino, con las manos en la masa
- Pero qué hizo, padrino, qué hizo? Se robó un pollo a la brasa, acaso?
- No, sobrino. Yo también maté a alguien
- Y a quién, padrino?
-
- Padrino? A quién mató, padrino?
- ... Al policía


- Compadre, váyase, váyase


- No puedo... ya qué vas a hacer, pues
- Y por qué recién me lo cuentas, por qué te lo guardaste todo este tiempo... sabes qué, no te entiendo... toda la vida viviendo juntos y siempre te lo guardaste... Por qué recién ahora, compadre, por qué? Si siempre me has visto con muchos hombres...
- Porque me las aguantaba siempre, y siempre supe que con los otros era por negocios... Yo no sé si nunca tuve para poder pagarte o fue que siempre te vi con respeto, no lo sé...
- Yo a Ud. nunca le hubiese cobrado, compadre, simplemente Ud. me lo hubiera pedido y cuando hubiese querido, compadrito, cuando se lo hubiesen venido las ganas...
- Nunca lo hubiera aceptado por gratitud


- Por amor, padrino?


- Porque eso es lo que soy. Tal vez es mi mejor manera para poder darte todo lo que tienes. No sé si es bueno o malo pero es lo mejor que sé hacer. Lo único que realmente me gusta hacer –(terriblemente verdadera, y como si el único peso que siempre ha tenido que cargar desapareciese por completo)- No te vayas, no tengas lástima ni rencor por quien te ha dado tu existir... No te vayas, mi amor


- Váyase mejor Ud., comadre. Vístase y váyase nomás a trabajar como si nada hubiese pasado; váyase mejor. Tome, vístase
- Cómo puedo irme así compadre. ¿Qué ha hecho? ¿Por qué lo ha hecho? Por qué a él, compadre, por qué a él? Cuando tantos otros solo me han sabido tratar tan mal y hasta han abusado siempre de mí. Él nunca fue así conmigo, compadrito, ya mi vida iba a cambiar...
- Váyase nomás, comadrita –(entero en su mirada, a los ojos)- Váyase nomás, que yo me cargo el muerto


- A mí me chaparon saliendo del hueco. Mi amigo logró escapar y a mí me encontraron con unos ketes. Pero cuando les anunciaron por radio que había habido una pelea callejera y uno habría resultado muerto y el otro recibía las descripciones de mis fachas, me detuvieron, me amarrocaron, y de un empujón me echaron a esta pocilga para dejarme encerrado
- Y lo hiciste?
- ¿Qué?
- No te hagas
- No lo sé, solo sé que le saqué su reconchasumare
- Y lo dejaste muerto


- Aló, con la policía por favor...


- ¿Por qué, mamá? ¿Por qué?


- Abran la celda. Por aquí, señora, adelante
- ¡Hijo! –(lloricosa, las manos solamente que lo tocan, le acarician el rostro, le besa la frente, entre rejas y tras él:)- Compadre –(sentado en un rincón, abrazando sus piernas)- Cómo se siente, compadre
- No mal para el largo camino que nos espera –(resignado; mientras, ella, un mar de tristezas que no puede más contenerse. Cae rendida en el suelo).

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